agosto 25, 2012

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Él no lo entiende. No entiende que sea él la persona que quiero. Puede que sea complicado de asimilar pero es así, así lo ha decidido mi corazón. Puede que no sea la persona indicada, ni la que prometa hacerme feliz los 365 días del año ni la que me entregará su corazón si se lo pido pero es la persona especial en mi vida; es la persona a la que no dudaría en acompañar al fin del mundo; es la persona que me hace temblar cuando hablo con ella, la que me hace sudar las manos, la que hace que respire más rápido; es la persona que lo crea o no me alegra cada mañana. Por esa persona no consigo dormir por las noches. Me paraliza todo el cuerpo. Me gustaría decirte “sigue con tu vida, no te preocupes más por mí. Es mi miedo y no quiero hacerte daño” pero no puedo. Llámame tonta si quieres, te doy la razón, lo soy. Soy tonta por creer que se puede, que esto es sólo nuestro. En aquel preciso momento en el que yo empecé a echarte de menos fue cuando me di cuanta que de verdad eras importante para mí. No te pido que me bajes la luna ni que cada día me cantes una nueva canción de amor, sólo te pido que estés junto a mí. Sólo quiero lo mejor para ti. Si lo mejor para ti fuera olvidar, hazlo, es tu decisión. Si lo mejor para ti fuera seguir adelante sin mirar hacia atrás, hazlo, es tu decisión. No te prometo ser la persona más especial para ti pero sí prometo estar ahí cuando lo necesites. No prometo quitarte los problemas pero sí prometo alejarte de la realidad si lo necesitas. Simplemente, te quiero y quiero que seas feliz. 

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