noviembre 25, 2012

No me odies por ser la persona que mas quieres.

Eh, tú. La misma persona que no me aparta ni un segundo de sí. El mismo que me saca estas sonrisas. Ese que con rozarme hace que mi piel se erice. Al que tendría tan cerca cada segundo de mi vida. Dime que nos separa. Donde esta el punto de inflexión. Que nos queda para el "¿Lo intentamos?". Dime que perderíamos. Esperamos de la vida más de lo que nos puede dar. Y es que nos ponemos a jugar, como dos críos sin más. Dime que ganamos con todo esto. Dime si tu orgullo te quiere como te querría yo. A lo mejor nada de esto llega a ser demasiado fuerte, a lo mejor jamás conseguimos prometernos un siempre. Pero eh, dime. ¿Que encuentras mejor que lo nuestro? Pues si miro tus ojos y la vida empieza a tener sentido. Pues si es que sonríes y me pregunto si habrá algo más bonito que tú. Si es que pienso en ti, y se ilumina mi mirada. Pues dime, si podría cambiar por algo cada pequeño gesto, abrazo, detalle, beso. Dime, ¿eh? Dime, ¿cuánto tiempo más hay que esperar?

Tan real como la vida.


Tan real como la vida.

¿Definirme tal como soy? Resulta imposible. Ni siquiera yo misma lo sé. Empezaría diciendo que soy de esas personas que resultan simpáticas, de las que hablan con todo el mundo, de las que hace años eran vergonzosas y se han dado cuenta de que ya es hora de salir del cascarón. Soy de esas a las que puedes coger cariño en un minuto, o el odio más grande del mundo. Soy de las que dicen lo que piensan, sin pensar en lo que dicen. A lo mejor a primera vista te caigo bien, y con el paso del tiempo me empiezas a odiar, o viceversa. De las que cuentan sus amigos de verdad con los dedos de las dos manos. Pero con las dos, porque con una no me basta. De las que sabe en quien puede confiar y en quien no. No se mentir, ni llorar. Me río cuando estoy nerviosa por seria que sea la situación. Diría que soy fan de mil millones de grupos y cantantes, pero en realidad soy fan de la música. Mi vida empezó cuando nací, pero hasta el trece de agosto de dos mil doce no comprobé que los sueños podían cumplirse. El doce de octubre del mismo año me pregunté si podría ser más feliz, si habría regalo más bonito. Aún tengo mil millones de cosas por hacer, y miles de personas por conocer. Aún sigo tachando momentos de mi lista de sueños. Aún sé que puedo ser feliz y tengo clarísimo a quien necesito y a quien no para ello. A día de hoy puedo decir alto y claro que tengo todo lo que necesito, y necesito todo lo que tengo. Cuando digo que mis amigos son lo más bonito del mundo, lo digo como la cosa más clara que tengo. Debo, quiero, y doy gracias por cada sonrisa. Es cierto, que soy de las que se enfada por chorradas, pero luego con un "lo siento" perdonan cualquier cosa. Soy orgullosa, creída, y dicen que borde. ¿Pero sabéis? Me quiero. Y eso no lo va a cambiar nada ni nadie. Si no te caigo bien, ya sabes, vete sentando a esperar que me importe. Y si pretendes caerme bien, sonríe. Cualquiera puede contar conmigo para lo que sea, no sé decir que no si necesitan mi ayuda. Escucho, y me gusta que me escuchen. Eso si, dime quien conoce más de la mitad de mi historia. ¿Un secreto? Un gramo de confianza, no lo desperdicies. 

Hagamos una trato.

Por cada lágrima, una sonrisa. Por cada duda, un abrazo. Todos los "te quiero" de vuelta. Pedir perdón cuando se haya hecho algo mal. Y yo no te pido nada más. Y, sin embargo, te lo daré todo. Comprenderé que no me quieras, que me odies, que sea una pesada, que quieras estar solo. Pero yo seguiré allí, en mi esquina, preocupándome por ti, por si he hecho algo mal, por si te hice daño cuando nunca fue esa mi intención. Digo cosas que nunca serán verdad para evitar que luego todo sea peor. Soy una cobarde.