marzo 23, 2012

Soy morena y me gusta el cuarenta y tres cola. No soy alta, en realidad, ni siquiera llego al metro setenta, aunque con tacones altos lo sobrepaso. Soy incapaz de estarme quieta, hablo demasiado y me enfado muy deprisa, aunque se me pasa muy rápido. Lloro demasiado, pero soy tan divertida en ocasiones que te dolerá cada centímetro del cuerpo de tanto reírte. Escribo frases en los márgenes de los cuadernos y nunca me acuerdo de llamar al día siguiente. Lo que puedo prometerte es que no te aburrirás conmigo, te volveré loca y querrás salir corriendo de lo pesada que me pongo a veces. Soy impredecible, vivirás sin saber lo que te espera conmigo. También te darás cuenta, con el tiempo, de que soy algo caprichosa y un poco coqueta también, para qué negarlo. No soy vergonzosa. Canto en la ducha y escribo tu nombre en la arena. No necesito nada más que una sonrisa para salir de casa y mis amigas.  




Tengo trescientos mil defectos, sí.Soy tonta, caprichosa y cuando quiero lo más borde del mundo. Soy incapaz de contar todos mis problemas. Si me quedo callada es que me pasa algo, aunque te diga que no, también soy incapaz de no reírme a veces cuando me cuentan algo serio. Pongo de los nervios, no me estoy quieta, no puedo estar dos segundos sin moverme, y menos, sin hablar. A veces me vuelvo loca, MUY loca. Mi risa es contagiosa. Sé decir las cosas a la cara, cuando se trata de algo sobre mí. Soy celosa, muy celosa, exageradamente celosa. A veces se me olvidan las cosas, los días, las fechas, aunque hay una que nunca se me olvidará. Siempre procuro llegar a tiempo, pero no lo consigo y odio cuando la gente llega tarde y me hace esperar.